Casa Palazuelo

Casa Palazuelo

publicado en: Madrid, portada | 0

Existen en Madrid auténticos tesoros prácticamente invisibles al común de los madrileños.
Por suerte, gracias sobre todo a las redes, uno va aprendiendo de la ciudad en la que reside, pasando de únicamente residir a vivirla plenamente.

Existe en Madrid un lugar que se diferencia de todo lo que has podido conocer. No te voy a dar la chapa con la historia y la arquitectura, ya sabes que este blog no va de eso.

Este blog va de imágenes. Las que te vienen al entrar en la Calle Mayor, 4 te transportan a otras épocas. Simplemente entrando en el bien conservado ascensor ya parece que estas en un capítulo de estas series en lo que todo es pura elegancia. Y es que así es este edificio. Elegante. Las líneas que lo componen son finas y suaves, son curvas que discurren con majestuosidad, sin la arrogancia de la curva pronunciada, comportándose como rectas. Tan es así que en todo el edificio no recuerdo una sola recta, descontando las columnas, que parecen casi pedir perdón por serlo.

Hay mucho movimiento en este edificio, hay ritmo y hay poesía. Y hay diversión: cada planta ofrece una perspectiva diferente del ágora central que nos hace recordar a las corralas de toda la vida, pero a una de postín. Uno se imagina el edificio lleno de vida – si, se imagina, ya que por obra y gracia de la modernidad, probablemente sólo te acompañarán en tu visita el eco de tus pisadas… Está magníficamente rematado en la quinta planta con una enorme cristalera que inunda con su luz. Lo dejo aquí para que lo veas en las fotos. Sobre todo espero que te inviten a entrar y maravillarte como lo hice yo.

Un recomendación fotográfica que te puedo hacer es que uses un gran angular. Vas a querer sacarlo todo en la misma foto. Además las líneas curvas acompañan, se crea un interesante baile entre ellas y las perspectivas, con lo que las aberraciones típicas de los grandes angulares se disimulan. Más que eso, entran a formar parte del baile. Lógicamente obtendrás una imagen diferente a la que ves, pero ¿acaso no es eso lo divertido de la fotografía?

No quiero dejarte con las fotos sin hacer una última observación, tal vez dos. Es increíble que este edificio, como otros muchos, perfectamente visitable y más que recomendable (o must que se dice ahora) no tenga una simple indicación que diga “tesoro aquí”. Pero qué se puede esperar de una ciudad en la que el arquitecto de esta maravilla, Antonio Palacios, no tiene una calle en agradecimiento. Aún.

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